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«Los padres que son colegas con el hijo propician la pérdida de autoridad»

28 de Diciembre de 2016

Observa una gran diferencia entre los chicos que tienen una familia estructurada y los que no; además, se detecta en el colegio. Y las malas notas reflejan que hay problemas



ulio Vázquez Caminar sin rumbo no suele conducir a buen puerto. Hasta que no apareció la brújula, los marineros se guiaban por las estrellas. El técnico galés John Benjamín Toshack dejó alguna frase futbolística muy significativa, como cuando calificó a los jugadores de uno de sus equipos de «pollos sin cabeza», aludiendo a lo desorientados que habían estado en el terreno de juego. Todo lo contrario de lo que le sucede a la Roja. En los vehículos, con la llegada del GPS resulta fácil alcanzar el lugar de destino. María del Carmen Lorenzo Vila (51 años) es psicóloga y se encarga de la orientación escolar en el colegio Monterrey de Vigo desde el año 1994. Trabaja con colegiales de tres años hasta alumnos que ya rondan la mayoría de edad. 

-¿En qué consiste su labor educativa?

 -Me remitiré a mi experiencia, porque seguro que hay algunas diferencias entre unos centros y otros. Consiste en coordinar un poco el trabajo de atención al alumnado, apoyar a los profesores y a los padres, además de tratar de solucionar las necesidades específicas de los niños que tienen dificultades en los estudios o bien porque les surgió algún problema emocional, o de relación entre ellos. Es un abanico muy amplio. 

-¿Cómo lo detectan?

 -Las malas notas es un indicativo, sobre todo en los niños que ya son un poco mayores, porque para ellos y para sus padres supone un cierto fracaso. Aunque haya estudiantes que digan lo contrario, sí les importa y mucho. Además, las notas quizá sean los datos más objetivos. Pero, detrás de esos fracasos, hay historias muy distintas de unos a otros. Se puede dar el caso de un niño que lleva bien los estudios y al llegar a cierta edad, si no tiene un hábito de trabajo y se deja llevar, lo más probable es que en la ESO tenga dificultades. 

-¿Y a la hora de abordar esos problemas?

 -Tengo la ventaja de que los alumnos del colegio ya me conocen y muchos ya se acercan a mí para contarme sus cuitas y exponerme directamente las dificultades que tengan. Aunque lo más habitual es que sea por derivación de los profesores, quienes me comentan que le ha sucedido algo, debido a que no está atento, o ha bajado en su rendimiento escolar. También se suelen dirigir a mí los padres una vez que ya lo han hablado con los tutores. 

-¿En los de mayor edad?

 -Lo que más preocupa es el desinterés que tienen muchos alumnos por lo académico. Se habla de que son vagos y que no hacen nada en clases. En estas circunstancias lo que hacen es perturbar a los demás con sus bromas y tonterías. 

-¿Cómo les afectan los exámenes?

 -Hay incluso buenos estudiantes que se ponen nerviosos, por lo que en las tutorías se les enseña a relajarse. Pero también es muy importante saber estudiar, hacer esquemas. 

-¿Qué pasa con el «bullyng» o acoso escolar, porque se dice que uno de cada cuatro adolescentes lo sufre?

 -Siempre ha habido niños que lo pasaron mal en un colegio y hoy en día también, pero considero que está más controlado. No creo que esa estadística sea cierta. De todos modos, lo mejor es la prevención para evitarle un grave daño al que lo sufre. 

-¿Cuándo suena la alarma de que está sucediendo?

 -Lo pueden detectar los padres cuando el niño no quiere ir al colegio y se queja de que se meten con él. Otros lo sufren en silencio, para que no los tachen de chivatos o de cobardes. Pero se aprecia un cambio en el comportamiento, porque no duermen bien y padecen pesadillas. También puede se sintomático el hecho de que se recluyan en casa y no quieran salir. Hay que averiguar lo que sucede y ponerle solución. 

-¿Se topó con algún caso de estos en el colegio?

 -No se dieron casos de

bullyng

 , pero sí alguno peligroso, que podía llegar a serlo, de no haber intervenido en el momento adecuado. Pero hay que hacerlo con mucho cuidado, porque es preciso cuidar al grupo entero y trabajar con sus compañeros. Evidentemente, cuando hay niños que acosan, es preciso cortarlo de raíz. Tiene gran importancia que los otros niños, que son el público, no le rían las bromas al acosador e incluso se lo reprochen. Seguro que no vuelve a hacerlo. 

-¿Lo sufren más los chicos o las chicas?

 -En los casos que traté fue más a chicas, pero creo que andan parejos. En las niñas se dan más las situaciones de boicot hacia la que lo sufre. 

-¿Tienen más problemas escolares los hijos de padres separados?

 -No, pero siempre y cuando sigan ejerciendo de padres. Hay una gran diferencia entre los niños que tienen una estructura familiar que funciona y los que no. Se detecta en todas las edades. Los padres que son colegas con sus hijos propician la perdida de autoridad. Tienen que marcar unas pautas y no permitir que los hijos hagan lo que les dé la gana. La autoridad del profesor tiene mucho que ver con que se la otorguen los padres.